
Firmas el cierre de una propiedad de alquiler en noviembre. Tu agente te felicita y alguien te dice que, con la depreciación bonificada, "te vas a ahorrar una fortuna en impuestos este año". En abril llega la sorpresa. Una parte de la deducción no aplica porque la propiedad no estaba lista para alquilarse antes del 31 de diciembre. Otra parte no la puedes usar porque tus pérdidas son "pasivas". Y nadie te advirtió que, cuando vendas, el IRS te va a cobrar de vuelta parte de ese beneficio a tasa ordinaria. La depreciación acelerada es real y muy poderosa, pero las reglas que deciden si te sirve no aparecen en los titulares.
Esto es lo que se descubre solo cuando ya estás dentro del proceso.
La ley conocida como One Big Beautiful Bill Act se firmó el 4 de julio de 2025. Esa ley restableció de forma permanente la depreciación bonificada del 100% (sección 168(k) del Código de Rentas Internas) para la propiedad calificada adquirida después del 19 de enero de 2025. Antes de esa ley, el porcentaje venía bajando: 80% en 2023, 60% en 2024 y 40% previsto para 2025.
Esto importa mucho a una base amplia de dueños. Según la Rental Housing Finance Survey del U.S. Census Bureau, alrededor de siete de cada diez propiedades de alquiler en Estados Unidos pertenecen a inversionistas individuales, no a corporaciones ni a fondos. En otras palabras, este beneficio está pensado para personas como tú.
El matiz que casi nadie aclara es este: el edificio en sí no califica para el 100%. Una propiedad residencial de alquiler se deprecia en 27.5 años, y una comercial en 39 años (IRS, Publicación 946). El terreno no se deprecia nunca. La depreciación bonificada aplica a componentes con vida útil de 20 años o menos. Para identificarlos necesitas un paso que pocos inversionistas conocen.
Un estudio de segregación de costos es un análisis de ingeniería que separa el precio de tu propiedad en sus componentes. Por un lado queda la estructura, que se deprecia en 27.5 o 39 años. Por otro quedan los elementos que se deprecian en 5, 7 o 15 años: gabinetes, pisos removibles, electrodomésticos, ciertas instalaciones eléctricas dedicadas, cercas, pavimento, paisajismo e iluminación exterior.
Las firmas especializadas suelen reportar que entre un 20% y un 40% del valor depreciable termina reclasificado. El porcentaje depende del tipo de propiedad. Esa porción reclasificada sí puede tomar el 100% de bonificación en el primer año.
Un ejemplo simplificado:
Si estás en el tramo federal del 35% y puedes usar esa deducción, la diferencia en el primer año supera los $50,000. En Florida no hay impuesto estatal sobre la renta personal, así que todo el juego es federal.
Lo que no te dicen al principio:
Este es el error más caro de fin de año. La deducción no depende de la fecha de cierre. Depende de cuándo la propiedad se pone en servicio, es decir, cuando está lista y disponible para alquilarse.
Si cierras el 15 de diciembre pero la propiedad necesita remodelación y no está lista ni anunciada hasta febrero, la depreciación empieza en 2027, no en 2026.
Si tu meta es la deducción de este año, en octubre necesitas tener claro lo siguiente:
En renta vacacional hay un paso adicional en Florida. Si alquilas por seis meses o menos, debes registrarte ante el Florida Department of Revenue para cobrar el impuesto sobre ventas por alquiler transitorio. También debes registrarte ante tu condado para el impuesto de desarrollo turístico. Tenerlo en orden ayuda a demostrar que la propiedad estaba operando.
Aquí es donde más inversionistas profesionales se frustran. Las pérdidas de alquiler son, por regla general, pérdidas pasivas (sección 469). Solo compensan ingresos pasivos, no tu salario, tus comisiones ni las ganancias de tu consultoría. Si generas $160,000 de pérdida en papel pero no tienes ingresos pasivos, esa pérdida queda suspendida y se arrastra a años futuros.
Existen tres salidas principales, cada una con su letra pequeña:
La depreciación no elimina impuestos, en muchos casos los difiere. Cuando vendes, el IRS "recaptura" lo que deprecias:
Esto no significa que la estrategia sea mala. Un dólar ahorrado hoy y pagado en diez años, quizás a una tasa menor o nunca si haces un intercambio 1031, sigue siendo



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